
Tras la más vergonzosa derrota del PAN en el Estado de México. Tras una contienda donde la mezquindad de nuestra dirigencia actual provocó la renuncia de Marco Antonio Rodríguez Hurtado “Tony”, alcalde de Tlalnepantla, y del candidato al Congreso federal, y todavía diputado local, Julio Rodríguez. Tras una contienda donde el panismo fue el único derrotado; no así aquéllos que generaron estas derrotas, ya que ellos siguen en sus curules en el Senado (dije curules por qué son dos) o ganaron sus diputaciones plurinominales. Tras un proceso electoral donde se perdió todo lo que antes era llamado “El Corredor Azul”, siendo Tlalnepantla y Atizapan una sorpresa, pues de Naucalpan y C. Izcalli ya se esperaba. Tras un proceso electoral donde solamente se ganaron dos diputaciones locales de mayoría. Tras un proceso donde Porfirio Durán y Gustavo Parra perdieron los distritos más hegemónicos para el PAN durante casi 30 años. Tras un proceso donde apenas rebasamos el 22 por ciento de la votación estatal (nuestro peor resultado desde 1994). Tras todo esto surge una voz, la cual fue prácticamente acallada por esta dirigencia, que con su liderazgo nos muestra el modo de retomar el rumbo.
Es el mismo que como dirigente 3 veces nos llevó a ganar “El Corredor Azul”, el que impulsó nuestro mejor resultado a la gubernatura del Estado, el que mandó al PRI a tercera durante el proceso de 2006, el que abonó millones de votos indispensables para el triunfo de Fox en el 2000, el que como dirigente siempre incluyó a todos (prueba de ello es el Grupo Tlalnepantla al que siempre le respetó su espacio), el que cuya inteligencia, carisma y congruencia lo ha vuelto líder de muchos, incluyéndome, en fin, el panista más emblemático del panismo estatal, Paco Gárate.
Por lo anterior les comparto la siguiente columna titulada “La encrucijada del PAN”, publicada en el REFORMA/Estado de México, el día de ayer, 8 de julio de 2009, donde Paco nos explica los por qué de estos resultados y los cómo para evitar esto vuelva a pasar.
Yo sé que de tener a Paco a la cabeza esto no hubiera pasado.
Atte: David Agustín Belgodere “Bogus”
La encrucijada del PAN
Francisco Gárate
Miembro del PAN desde hace 28 años
Los resultados que obtienen los partidos políticos en las elecciones son producto de muchos factores y circunstancias que devienen del desempeño de los distintos gobiernos que estos detentan, la conducción partidista y la manera en que son elegidos los candidatos, la conducción de la campaña y el mensaje que se les transmite a los ciudadanos y el nivel de identificación que tienen con los electores.
En el caso del PAN, este resultado electoral tiene que revisarse desde la perspectiva del arribo de Germán Martínez a la dirigencia nacional y su consecuente repercusión en la renovación de la dirigencia estatal mexiquense en agosto de 2007. Esta corriente que se impuso, auspiciada desde el Gobierno federal (léase Juan Camilo Mouriño y Los Pinos) pretendió y, de hecho prácticamente lo logró, imponer una línea hegemónica que se distanció de la tradición y prácticas panistas tales como: la inclusión, la vida democrática para la renovación de las dirigencias municipales y selección de candidatos. Por el contrario, se optó por la exclusión, por decisiones discrecionales para la renovación de estructuras municipales y prácticas autoritarias en la selección de candidatos.
La consecuencia de este actuar en un partido como el PAN fue que se cerró la posibilidad de la exposición y debate de las ideas, se renunció al diálogo, se cancelaron las posibilidades de los consensos y la construcción de acuerdos; lo anterior fue especialmente grave porque en una militancia como la panista, tan dada a la discusión y participación interna, dichas circunstancias generaron una percepción de que fue usurpado el derecho de votar y ser votado, un sentimiento de haber sido despreciados y relegados, que generaron molestia y desánimo, hechos que provocaron poca disposición al trabajo, a la participación y falta de compromiso.
Si a lo anterior se le agrega que la dirigencia mexiquense del PAN estuvo más preocupada en la definición de candidaturas para los dirigentes que en prepararse para la contienda, seguramente ahí encontraremos otro factor de la debacle electoral.
Otro factor consistió en el deterioro de los gobiernos emanados del PAN; por un lado, el reclamo e insatisfacción ciudadana en el combate a la inseguridad, la generación de empleos; más aún, el desempeño y resultados magros en los gobiernos municipales, en los que asuntos de nepotismo, clones, duración de obras, concesión inexplicable de servicios y otras frivolidades, fueron también caldo para el voto de castigo o la abstención.
No puede soslayarse el desempeño y activismo del gobernador mexiquense; existen evidencias suficientes, al menos, de excesos, si no es que de una actuación indebida, con utilización de recursos públicos.
En un sistema democrático no puede haber ganadores y perdedores para siempre, la alternancia sin duda es un signo positivo; las unanimidades o mayorías casi absolutas más bien dejan dudas sobre la eficacia de nuestra democracia. A pesar de los resultados, Acción Nacional no está derrotado; sin embargo, existen condiciones para que vuelva a salir adelante: que el Presidente Calderón se dedique a gobernar con eficiencia, eficacia y oportunidad y que tenga el control del gobierno; que el partido se dedique a organizar a los ciudadanos para la participación política y electoral, que diseñe propuestas viables para la atención y solución de las exigencias y problemas sociales, que entre ambos se dé la vinculación democrática; que el PAN no olvide que es un instrumento ciudadano para que estos accedan democráticamente al poder, que retome ser escuela de ciudadanos, que vuelva a ser humilde, que no claudique en la lucha por hacer los derechos ciudadanos.
Es el mismo que como dirigente 3 veces nos llevó a ganar “El Corredor Azul”, el que impulsó nuestro mejor resultado a la gubernatura del Estado, el que mandó al PRI a tercera durante el proceso de 2006, el que abonó millones de votos indispensables para el triunfo de Fox en el 2000, el que como dirigente siempre incluyó a todos (prueba de ello es el Grupo Tlalnepantla al que siempre le respetó su espacio), el que cuya inteligencia, carisma y congruencia lo ha vuelto líder de muchos, incluyéndome, en fin, el panista más emblemático del panismo estatal, Paco Gárate.
Por lo anterior les comparto la siguiente columna titulada “La encrucijada del PAN”, publicada en el REFORMA/Estado de México, el día de ayer, 8 de julio de 2009, donde Paco nos explica los por qué de estos resultados y los cómo para evitar esto vuelva a pasar.
Yo sé que de tener a Paco a la cabeza esto no hubiera pasado.
Atte: David Agustín Belgodere “Bogus”
La encrucijada del PAN
Francisco Gárate
Miembro del PAN desde hace 28 años
Los resultados que obtienen los partidos políticos en las elecciones son producto de muchos factores y circunstancias que devienen del desempeño de los distintos gobiernos que estos detentan, la conducción partidista y la manera en que son elegidos los candidatos, la conducción de la campaña y el mensaje que se les transmite a los ciudadanos y el nivel de identificación que tienen con los electores.
En el caso del PAN, este resultado electoral tiene que revisarse desde la perspectiva del arribo de Germán Martínez a la dirigencia nacional y su consecuente repercusión en la renovación de la dirigencia estatal mexiquense en agosto de 2007. Esta corriente que se impuso, auspiciada desde el Gobierno federal (léase Juan Camilo Mouriño y Los Pinos) pretendió y, de hecho prácticamente lo logró, imponer una línea hegemónica que se distanció de la tradición y prácticas panistas tales como: la inclusión, la vida democrática para la renovación de las dirigencias municipales y selección de candidatos. Por el contrario, se optó por la exclusión, por decisiones discrecionales para la renovación de estructuras municipales y prácticas autoritarias en la selección de candidatos.
La consecuencia de este actuar en un partido como el PAN fue que se cerró la posibilidad de la exposición y debate de las ideas, se renunció al diálogo, se cancelaron las posibilidades de los consensos y la construcción de acuerdos; lo anterior fue especialmente grave porque en una militancia como la panista, tan dada a la discusión y participación interna, dichas circunstancias generaron una percepción de que fue usurpado el derecho de votar y ser votado, un sentimiento de haber sido despreciados y relegados, que generaron molestia y desánimo, hechos que provocaron poca disposición al trabajo, a la participación y falta de compromiso.
Si a lo anterior se le agrega que la dirigencia mexiquense del PAN estuvo más preocupada en la definición de candidaturas para los dirigentes que en prepararse para la contienda, seguramente ahí encontraremos otro factor de la debacle electoral.
Otro factor consistió en el deterioro de los gobiernos emanados del PAN; por un lado, el reclamo e insatisfacción ciudadana en el combate a la inseguridad, la generación de empleos; más aún, el desempeño y resultados magros en los gobiernos municipales, en los que asuntos de nepotismo, clones, duración de obras, concesión inexplicable de servicios y otras frivolidades, fueron también caldo para el voto de castigo o la abstención.
No puede soslayarse el desempeño y activismo del gobernador mexiquense; existen evidencias suficientes, al menos, de excesos, si no es que de una actuación indebida, con utilización de recursos públicos.
En un sistema democrático no puede haber ganadores y perdedores para siempre, la alternancia sin duda es un signo positivo; las unanimidades o mayorías casi absolutas más bien dejan dudas sobre la eficacia de nuestra democracia. A pesar de los resultados, Acción Nacional no está derrotado; sin embargo, existen condiciones para que vuelva a salir adelante: que el Presidente Calderón se dedique a gobernar con eficiencia, eficacia y oportunidad y que tenga el control del gobierno; que el partido se dedique a organizar a los ciudadanos para la participación política y electoral, que diseñe propuestas viables para la atención y solución de las exigencias y problemas sociales, que entre ambos se dé la vinculación democrática; que el PAN no olvide que es un instrumento ciudadano para que estos accedan democráticamente al poder, que retome ser escuela de ciudadanos, que vuelva a ser humilde, que no claudique en la lucha por hacer los derechos ciudadanos.




