martes, 19 de marzo de 2013

El estatuto Corral y el empoderamiento del militante


“Propongo a la Asamblea que demos el paso fundamental este día, que le anunciemos al país una reforma de fondo, verdadera, que le podía cambiar la fisonomía al PAN y reconstituir la fuerza de su tradición democrática, que sea derecho de los militantes del PAN, de los miembros activos elegir a los presidentes de los comités municipales, de los comités directivos estatales y del Presidente del Comité Ejecutivo Nacional.”

Javier Corral Jurado, durante los trabajos de la 17a Asamblea Nacional del PAN, el sábado pasado.

Tras la propuesta de Javier Corral, la Asamblea se desbordó y las cúpulas del poder panista se cimbraron. La votación lo dijo todo, en la parte baja de la Asamblea, en la parte cercana al presidium, donde el calderonismo, el yunquismo y el maderismo –aparentemente irreconciliables– votaban en contra de la propuesta de Corral, se veían caras largas, ante la abrumadora mayoría que, en el graderío de la Arena Ciudad de México, le daba la bienvenida a la propuesta. No menos de 8 mil asambleístas, en su mayoría militantes de a pie, votaban por dar ese paso fundamental para empoderarse.

Las reacciones no se hicieron esperar. Pocos de los que estábamos en la parte de abajo del recinto felicitamos a Corral, solamente algunos militantes mexiquienses y notables panistas como Fernando Canales Clariond y Juan José Rodríguez Prats; mientras tanto varios miembros de la cúpula calderonista se fueron contra él en reclamos y cuestionamientos. Todo mientras la Asamblea festejaba y gritaba, al casi unísono, ¡sí se pudo!, ¡sí se pudo! Así Corral se vestía de reformista ante los militantes y de verdugo ante la cúpula.

Era ese el momento en que la máxima autoridad del Partido, la Asamblea Nacional, decidía que la elección de todas sus dirigencias será mediante el voto directo de sus militantes, dejando desplazado al cupular Consejo Nacional, que desde hace varios lustros se desdibujó como conciencia de Acción Nacional, para volverse el custodio de los intereses parciales de unos cuantos.

Esta reforma estatutaria es un gran mensaje, máxime hoy que el PRI erigió a su Tlatoani, a su cuestionado Presidente, como su líder supremo, retrocediendo varias décadas y regresando a su vieja tradición del líder incuestionable. Nosotros, sin embargo, empoderamos a los militantes, a nuestra generosa base, y con ello hicimos un llamado a los ciudadanos a volver a confiar en nosotros, abriéndoles las puertas a un partido en el que su voz se oirá.

Evidentemente quienes vieron esfumarse sus privilegios inmediatamente corrieron a la prensa y/o a las redes sociales a cuestionar esta reforma. Con argumentos vacíos como: “ya no serán líderes de equipos nacionales, sino los caciques locales los definitorios”, “el Jefe nacional estará amarrado a un sin fin de compromisos y la medida será contraproducente” o “una elección de este tipo costará millones”, no hicieron más que menospreciar a la militancia, calificándola de clientelar, lasciva e incapaz de elegir bien a sus dirigentes, y demostraron su incapacidad de ver hacia el PAN del siglo XXI. Parece que se les olvidó –o nunca supieron– que la democracia representativa como mecanismo para elegir a las autoridades nació motivada por la creencia de que el pueblo es incapaz de tomar de modo correcto la decisión de quién o quiénes lo deben gobernar, por ello en algunas democracias, como en la de EEUU, siguen existiendo los Colegios electorales, siendo un claro menosprecio para el pueblo. Del mismo modo la elección de nuestros dirigentes mediante el voto de los consejeros estatales y los consejeros nacionales nos negaba la posibilidad de ser partícipes de la toma de decisiones, por lo que es claro que la cúpula dudaba de la capacidad que tenemos para elegir a nuestros dirigentes.

Estos grupos nacionales fueron incapaces de admitir que ellos, con sus arreglos funestos a puerta cerrada, llevaron al PAN a la debacle que vive. Que gusto me da que su subsistencia, que hasta ahora dependía acuerdos entre esos pequeños y cerrados grupúsculos que cooptaron el CEN, sea insostenible en esos términos y que por fin tengan que someterse al escrutinio de la militancia, a la que tanto han lastimado.

Más indignantes son las declaraciones del Germán Martínez Cázares, quien pidió anular la Asamblea Nacional, al ver truncada la carreara rumbo al CEN de Rogelio Carbajal y de Jordi Herrera. Máxime después de sus raquíticos resultados como Jefe nacional. Es en serio una sinvergüenzada que hoy acuse a la militancia de llevar al PAN a la "ruina interna” y de impulsar una "vulgar perredización", cuando él fue partícipe de la verdadera "ruina interna”, provocada por un proceso en el que Acción Nacional aPRIorizó, del que él fue aval.

Es incongruente que aquéllos que hablaban de “Refundación”, que por definición es un proceso de cambio de actitud, de generación de una nueva agenda programática y estructural, hoy quieran anular una asamblea en la que sí se dieron avances hacia una renovación profunda. Yo cuestionaría entonces: ¿Su refundación era un proceso por el cual preservarían el control del PAN y en el que ellos serían los redentores?, ¿No predicaban que la militancia es la única capaz de reconstruir al PAN? y/o ¿Su refundación era a modo?

Con este tipo de decisiones el panismo comenzó a delinear su rumbo y resolvió que lo seguirá haciendo, sin presiones y muy a pesar de los grupos en el poder. El panismo decidió ejercer su autonomía e independencia plena, para con ello, desde la base, elegir a sus dirigentes e ir de la mano con ellos en la consecución de fines y metas programáticas y estructurales comunes, para así avanzar hacia nuevos triunfos, no sólo electorales, sino permanentes y así emprender una nueva y más profunda conquista ideológica-cultural en los diversos congresos locales, en el Congreso de la Unión y en los diversos gobiernos que seguramente iremos ganando.

Ciertamente los asambleístas el sábado cometieron pequeñas erratas y le permitieron al CEN designar a 30 consejeros nacionales, sin que esto se justifique en la lógica de dimos un paso transcendental en el empoderamiento de la militancia panista, y permitió poner candados y condiciones violatorias de nuestros derechos político-electorales para ser aspirantes a integrar los diversos consejos, pero también es cierto que, además del Estatuto Corral, la Asamblea tuvo grandes logros, como el establecimiento de mecanismos de transparencia, impidiendo al Partido sobre-endeudarse, como pasó en 2009, precisamente en tiempos de Germán Martínez Cázares, y estableció medios más democráticos para la selección de candidatos. Dando así los primeros pasos a esta renovación profunda necesaria.

La cúpula del PAN seguramente intentará contener estos logros. Seguramente habrá quienes intentarán reglamentar a modo la elección de las diversas dirigencias, “sin percatarse” de que el Estatuto Corral es muy claro al establecer que elegiremos a nuestras dirigencia de modo directo, por lo que debemos de ser cuidadosos de que la norma diga que cada voto vale uno y que éstos se emitirán en centros de votación, sin que haya votos delegacionales y con ello el voto del CEN valga más. Si eso pasará, ya no se ejercería una democracia directa.

Seguramente no faltarán quienes, pretendiendo exceder la esfera de sus facultades, intentaran anular esta virtuosa asamblea, sin reparar en que había un notario público que avaló su buen desarrollo y “olvidando” que la mayor autoridad del PAN es la Asamblea Nacional, muy por encima del CEN y su presidente. ¡Estemos atentos!

En fin, logramos bastante en la construcción de un nuevo partido. Es momento de ser más responsables y que este estatuto sirva para realmente reconfigurar el poder dentro del PAN, para que deje de estar en manos de unos cuantos y esté en manos de todos y cada uno de nosotros. La Asamblea le dio al militante la confianza que nunca se le había depositado. Demostrémosles a todas esas voces que critican estos avances que se equivocan y que la militancia está lista para empoderarse y tomar responsablemente las riendas de su destino.

¡Enhorabuena y felicidades a Javier Corral por este triunfo, pero sobre todo a la militancia, que por fin se empodera!

David Agustín Belgodere
Twitter: @BogusBelgodere

Centenario de la Independencia del Tibet

A pesar de la fuerte campaña mediática China y de muchos medios de occidente, en la cual, basados en la idea de que en el Shakabpa el XIII Dalai Lama habla del Tibet como una “pequeña región, religiosa e independiente” y no de una nación, en la que buscaron deslegitimar la celebración del Primer Centenario de la Independencia Tibetana, tachándola de “una farsa”, miles de tibetanos en el exilio conmemoraron esta fiesta, la cual causó mucha efervescencia en el mundo, tras la enorme difusión hecha por parte de la asociación Students for a Free Tibet en redes sociales.

En este día los tibetanos celebran la expulsión de las tropas de la dinastía Qing del Tibet y la firma del documento de emancipación por parte del XIII Dalai Lama, aunque China se impone asegurando que dicho territorio es suyo tras algunas uniones dinásticas y conquistas en la época imperial.

La asociación Students for a Free Tibet emitió un comunicado en el que además de validar esta celebración históricamente hablando, aseguró que “cada nación tiene un día nacional o de independencia, sin importar su estatus político, por lo que Tíbet no es una excepción”, lo cual, tras el reconocimiento del Estado Palestino, no debe dejarnos duda alguna, a pesar de la fatídica toma del Tibet por parte de China.

La teoría de la farsa que maneja el Gobierno Chino es insostenible, pues recordemos que Tibet vivía de modo independiente hasta que en 1949 el gobierno de la República Popular de China, bajo el mando de Mao Zedong, invadió Tibet y tras el triunfo de los comunistas, el XIV Dalai Lama tuvo que huir a Taiwán.

La consumación de la toma del territorio de Tibet se consolidaría en el año de 1950, cuando el Ejército de Liberación Popular Comunista de Pekín tomó el control, iniciando la etapa más sangrienta de la historia del Tibet. Tras el control chino sobre Tibet, como pasó en todo el territorio chino, menos en Taiwán, la propaganda ideológica -la Revolución Cultural de Mao- se fue imponiendo. Sin embargo, Tibet resistió.

Durante la toma de Tibet, China ha buscado acabar con el estado teocrático. Desde 1959 a la fecha se ha acabado con más de 6 mil monasterios, ha matado a casi 90 mil tibetanos por defender su fe, se ha impuesto la educación secular y se ha acabado con gran parte de los vestigios del budismo. La Asamblea General de la ONU ha aprobado puntos de acuerdo para pedirle a China libere el Tibet en tres ocasiones, 1960, 1961 y 1965. Además de las secuelas sociales y políticas, Tibet ha sufrido un fuerte deterioro ambiental, provocado por la sobre-explotación de China en el territorio tibetano.

Ante este escenario desolador para el Tibet, el Dalai Lama y lo tibetanos en el exilio han encontrado en occidente y en los habitantes libres del mundo, sus mayores aliados. El Dalaí Lama enfrenta una gran campaña internacional para liberar a su pueblo. Tal ha sido su lucha por la liberación de su pueblo y la empatía que ha generado en el mundo occidental, que en 1989 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Sin duda alguna este incansable luchador, carismático, inspirador de multitudes y líder del dailismo, es hoy por hoy uno de los líderes más premiados e influyentes del mundo. Además del Premio Nobel destacan La Medalla de Oro que le dio el Congreso de los EUA en el 2007, La Llave de la ciudad de New York, Premio Cuatro Libertades del Instituto Franklin y Eleanor Roosevelt y varios doctorados honoris causa, entre los que destacan los de la Universidad de Münster y el de la Universidad de Santiago de Chile.

Celebremos con el pueblo tibetano su Independencia y seamos empáticos y activos en su pronta libertad.

David Agustín Belgodére
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¿Manuel Espino y una auténtica concertación?

Por definición una concertación política es un mecanismo que busca articular y verticalizar los trabajos de diversos sectores de la sociedad, mediante un gran acuerdo donde se atienden prioridades nacionales y en el que se establecen objetivos y fines comunes, para con ello trabajar en su consecución. Con lo anterior, estos sectores, en los que pueden incluirse partidos políticos, evitan trabajar de modo disperso, trabajan de modo más eficiente, reaccionan ordenadamente ante las coyunturas que se presentan y hasta evalúan de modo puntual los resultados de sus acciones.

De ese modo, en Chile nació la Concertación de Partidos por el No, con el fin de oponerse a la continuidad del régimen militar de Pinochet, tras la convocatoria del Plebiscito Nacional de 1988 que buscaba perpetuar la dictadura militar. Así los demócratas cristianos, los liberales, los socialistas, los radicales, los de centro, entre otros, lograron poner un freno a la dictadura militar y, tras mantener la disciplina, el triunfo de la oposición, con Patricio Aylwin al frente, un año después. Así acabaron con una dictadura que suprimía todas las libertades y que vivía su peor momento económico.

A diferencia de una concertación, una concertasesión es la generación de acuerdos, un tanto turbios, por medio de los cuales diversas fuerzas políticas ceden prestaciones los unos con los otros buscando, únicamente, la permanencia de sus privilegios.

De ese modo y con el único fin de crear una fuerza política que sirva de satélite al PRI de Peña Nieto y no el establecimiento y búsqueda de fines y objetivos comunes, Manuel Espino hoy invita a miles de mexicanos, la mayoría de ellos militantes de Acción Nacional, a integrarse a un proyecto que maniqueamente llama “Concertación Mexicana”, pero que es una mera concertasesión. En esta concertasesión se busca perpetuar los intereses de Manuel Espino, Víctor Hugo Cirigo y René Arce y los de Enrique Peña, quien además tiene ya una deuda con ellos, aunque el apoyo de estos personajes en votos fue casi nulo, no así mediáticamente.

Esta supuesta concertación, que no es más que una alianza electorera más, me remonta a aquellas palabras que el propio Espino, refiriéndose a las alianzas que el PAN tejió con las izquierdas, pronunciaba el 19 de enero en Querétaro: “Dan la impresión de que lo que buscan es el poder por el poder, en alianzas tan pragmáticas que degeneran en amontonamiento de siglas partidistas, en promiscuidad ideológica que confunde”.

Esta concertación ya ha dibujado un discurso anti-priista, pero pro-peñista. Ha buscado disociar lo disociable y, en el afán de gozar los privilegios del nuevo régimen, han disculpado a Peña Nieto, el más grande obstaculizador de reformas de los últimos años, de cosas que evidentemente son su responsabilidad, como lo es el hecho de que hoy no exista transparencia y una verdadera democracia sindical.

Así Espino escribió: “El comportamiento de las bancadas tricolores parece dar la razón a quienes mostraron preocupación por la designación de dos representantes del viejo PRI —Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa— en las coordinaciones de sus diputados y senadores” y disculpaba a Peña Nieto diciendo: “Esta situación fue evidenciada en el debate de la Reforma Laboral, en la que dicho partido se opuso a la democratización y transparencia sindicales, a favor de las que el propio EPN se ha manifestado abiertamente… Afortunadamente, aún se está a tiempo de corregir, de volver a ponerse del lado de la sociedad, de la democracia, de la transparencia. Aún se está a tiempo de demostrar que se trató de un resbalón, y no del anuncio del regreso de una vieja forma de gobernar. Los ciudadanos confiamos en que así sea”, rindiendo con ello pleitesía a su nuevo tlatoani, que es el PRI del Peña, que es lo mismo que el PRI de siempre, aunque intente disociarlo.

Valdría la pena preguntarle a Manuel Espino, a aquél que se dijo sería “un panista sin credencial” y hoy es un sirviente (no servidor) del nuevo sistema: ¿Dónde quedó aquel Movimiento Volver a Empezar que buscaba sanear la labor política dentro y fuera del PAN? ¿Dónde está ese interés por ser un factor de unidad y de reconciliación, al interior de Acción Nacional y en la vida política mexicana en general? ¿Dónde está esa política basada en principios, que respete la pluralidad de la sociedad y que haga de los partidos instrumentos de la sociedad y no de quienes ejercen el poder, cuando él está al servicio exclusivo de Peña Nieto?

En fin, pobre México que no es capaz de ver concertaciones auténticas, que hace acuerdos por México que son estables una semana, en los que no se definen los cómos y en los que la sociedad no es parte de ellos y en el que la clase política y partidista se empodera cada día más y más y los ciudadanos ven menos clarificado su destino y sus canales de participación. Para que esto cambie necesitamos un México de concertaciones y no de concertasesiones.

David Agustín Belgodere
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Solalinde, la esfinge de un Quijote


Todos tenemos gigantes que vencer. Muchos de ellos molinos que nos enfrentan ante la hilaridad de nuestra locura, que se nos postran de frente en nuestra búsqueda de Dulcinea, lo que nos hace vernos gallardos ante nuestros ojos, pero ridículos ante realidad. ¡Claro está!, salvo que Miguel de Cervantes dé vida, con sus letras, a nuestra locura. Ante lo cual, la esfinge de un Quijote es símbolo de aplomo. Hay otros que enfrentan monstruos tan temibles y voraces, que no necesitan que un Miguel de Cervantes narre sus aventuras para verse y ser gallardos, valientes y heroicos. Uno de esos hombres es el Padre Alejandro Solalinde.

En el año 2007 el Padre Solalinde creó el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, dándole con ello la posibilidad de tener un techo digno, alimentación, atención médica, psicológica y jurídica, a miles de hermanos centroamericanos, que de no ser por él, no tendrían un lugar para descansar sus cuerpos, sus almas y sus penas. Solalinde le abrió la posibilidad a uno de los sectores más vulnerable de México y el mundo, al de los migrantes, de mitigar un poco su dolor. Le dio a un sector que sufre todo tipo de atropellos, despojos, violaciones y maltratos, una esperanza. Le dio una luz en su camino a un sector que buscando tener una mejor vida, puede encontrar a su paso un auténtico infierno. Ayudó a este sector al que somos indiferentes como sociedad y que vive las vejaciones y humillaciones más grandes que un ser humano puede vivir. Abrazó con decisión y amor a un sector al que nuestra indiferencia y nuestras autoridades laceran del peor modo, sacando lo peor de la naturaleza humana. A esos, a los más vulnerables, les dio amor y custodia.


En un país donde diariamente se vulneran casi todos los derechos humanos reconocidos, la luz de Solalinde abraza la causa más difícil, porque en ella se agrupan todos y cada uno de los crímenes más turbios y lastimosas que laceran a nuestra sociedad. Porque en el sector de los migrantes rondan, dejando a su paso una estela de sombra y desesperanza, cual los Siete Jinetes del Apocalipsis, la miseria, la trata de personas, la prostitución infantil y juvenil, el tráfico de órganos, las violaciones, las extorciones y el tráfico de drogas, violentando así la dignidad humana, mermando nuestro estado de derecho y, sobre todo, minando la esperanza de tener un mundo justo. Es por ello que cada denuncia del Padre Solalinde, cada muestra de bondad y esmero y cada día de incansable trabajo, se vuelven tierno beso de un padre amoroso a un frágil y moribundo hijo, al que sólo el amor salva.

En un México donde la sociedad civil apenas abre sus ojos y apenas se articula, planea y echa fanfarrias por iniciar su lucha, el Padre Solalinde da ejemplo trabajando desde lo más profundo del tejido social, dándonos la muestra de cómo se da la lucha y de cómo se construye un país distinto. En un México hipócrita en donde todos solapamos todo y en donde hasta el que roba y mata lo hace encomendado a San Judas, un hombre excelso y de muy digna rebeldía sortea del mismo modo las amenazas del crimen organizado, como el veto episcopal. En un México en el que la sangre corre y la dignidad humana es pisoteada por la mezquindad de quienes lucran con ella, hay un héroe, como no lo veíamos desde Samuel Ruíz “el Tatic”, que de la mano del agraviado, sólo con las armas de la verdad y el hambre de justicia, lucha incansable por hacer del respeto irrestricto de los derechos humanos una realidad.

Ayer los esfuerzos del Padre Solalinde se vieron de nueva cuenta recompensados, con el Premio Nacional de los Derechos Humanos 2012, que recibió de las manos del Lic. Enrique Peña Nieto. Del mismo Peña Nieto al que unos días después de la elección, tras regresar de su exilio, le pidió “desmantelar al priato”, como prueba de que realmente quería ejercer un camino hacia la democracia (cosa que evidentemente no hizo y ni hará), poco después de pedirle a los priistas hacer un “acto de contrición” por sus “errores y abusos cometidos durante los 71 años que gobernaron el país”.

Este galardón se suma a la Medalla Emilio Krieger 2011, que le entregó la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, al Premio Paz y Democracia, en la categoría de Derechos Humanos, y al Premio Pagés Llergo a la Democracia y Derechos Humanos. Mismos que ha ganado como reconocimiento a su labor humanitaria.

En la ceremonia de premiación Solalinde dijo a Peña Nieto que “necesitamos gobernantes, como también obispos, como también servidores de primer nivel, que estén abajo, que estén cerca de la gente y que los escuchen, no hay que tener miedo, no podemos tener miedo a nuestro pueblo, a nuestra gente” y agregó que “la disidencia es normal y más en este tiempo de crisis que vivimos. Es lógico que un país con tantos rezagos, con tanta sed de justicia, hundido en la corrupción y en la impunidad, quiera cambios”. Sin duda la firmeza de dichas palabras, mismas que hicieron que Peña Nieto cambiara su discurso y se confrontase, de menos por un instante, con la desaprobación de la que es objeto, son muestra clara de la enorme integridad de Solalinde. También son un inequívoco de que en sus acciones, y no en la pluma de un virtuoso, el Padre Alejandro Solalinde ha forjado su esfinge, cual Quijote.

¡Enhorabuena! Merecido premio.

David Agustín Belgodére
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lunes, 18 de marzo de 2013

Una ratificación lamentable


El Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM) nació con el fin de garantizar los principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales, siendo constituido, como señala el artículo 113 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México, en un órgano autónomo, de carácter permanente e independiente en sus decisiones, lo que, de menos en los tres últimos procesos electorales locales, no ha pasado.

En un tema coincido ampliamente con el Dip. Enrique Vargas del Villar, con quien platiqué del tema cuando se dio a conocer el orden del día de la sesión de hoy, la ratificación del Lic. Jorge E. Muciño Escalona como Presidente de dicho Tribunal es un acto que no garantiza un clima de certidumbre jurídica, que no abona a la evolución democrática de la entidad y que seguramente impedirá, como hasta ahora, que los fines de tan alto Tribunal se cumplan.

Para muestra basta un botón, las resoluciones de juicios como los de Luvianos, Rayón, Melchor Ocampo y Temascalapa, entre otros, exhiben un TEEM poco garantista y en el que de modo sistemático se violentan los principios de exhaustividad, equidad, igualdad, certeza y seguridad jurídica, operando, más que como defensor de la justicia, como un brazo político del Gobierno del Estado de México.

Casos en los que el uso de recursos públicos, como el de Temascalapa, donde se regalaron placas de transporte público, lo que además fue documentado en video y material fotográfico, no fueron censurados y sancionados y en donde, a pesar de existir pruebas contundentes, no se analizó de fondo el tema de rebase en los topes de gastos de campaña, dan prueba de lo laxo y poco rigurosas que son las determinaciones de dicho tribunal.

La anulación, sin motivos, de la elección de Rayón y el trato ligero que se le dio a la quema de boletas y urnas en Melchor Ocampo, dan muestra de la facciosidad e imparcialidad con la que actúa el TEEM y por ende la ratificación de su cabeza se vuelve inadmisible; máxime, como también coincidí con el Dip. Enrique Vargas del Villar, en la lógica de que el Congreso, como representación del pueblo, tiene el mandato de salvaguardar el bien común y por ende la integridad democrática de la entidad.

Acción Nacional votó en abstención, ante la evidente aplanadora del PRI y sus aliados, y aunque el PAN no avaló dicha ratificación, el Grupo Parlamentario de Acción Nacional (GPPAN) en el Congreso Local se quedó corto en el posicionamiento. Era evidente que se perdería la votación, el PRI y sus aliados tenían, como se dice vulgarmente, “planchado el tema”, pero el oponerse a la ratificación con firmeza y dureza era imperioso para ganar el primer gran debate, como los viejos parlamentarios panistas, que ganaban en argumentos, a pesar de perder las votaciones.

A partir del sábado somos oposición de nuevo y debemos de comenzar a conquistar las almas y a ganar en la tribuna y en el debate el lugar que 12 años en el poder nos hizo perder ante la ciudadanía, el de creíbles. Por otro lado era la primera oportunidad de posicionar temas que serán claves para la próxima Reforma Política y Electoral en la entidad y que se debieron de comenzar a poner sobre la mesa.

Esperemos que el GPPAN despierte y comience a dar los debates que los ciudadanos merecemos y queremos.

Mi reconocimiento ante la postura del Dip. Enrique Vargas del Villar y un llamado al Dip. Ulises Ramírez Núñez a ser, desde su posición como Coordinador del GPPAN, un líder y no la figura ornamental que hasta ahora ha sido.

David Agustín Belgodere
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Reforma Política: Iniciativa preferente y consulta popular

La semana pasada hablamos de la iniciativa ciudadana y de las ventajas que generará tras su adhesión a la legislación mexicana. Esta semana hablaremos de dos figuras que también fueron incorporadas a nuestra legislación, tras la aprobación de la Reforma Política: la iniciativa preferente y la consulta popular. 

La Constitución en su artículo 71 establece que el Presidente de la República puede presentar iniciativas al Congreso, pero no establecía un plazo para la discusión de éstas. Lo anterior generaba poca certeza e incertidumbre, pues ningún mecanismo obligaba a que estas leyes fueran discutidas y con ello los ciudadanos no tenían claridad sobre la agenda del Ejecutivo y del Legislativo, lo que es grave, ya que se quedaban en el limbo diversas iniciativas o reformas de carácter prioritario para el desarrollo del país. 

Al no discutirse la agenda del Ejecutivo o al no haber certidumbre al respecto, se podían dejar de tomar decisiones importantísimas para el interés nacional. Además, la plataforma del gobierno electo por los ciudadanos puede necesitar adecuaciones de Ley y al no ser discutidas, el margen de maniobra de un gobernante es limitado, lo que afecta al ciudadano. 

A partir de la aprobación de esta reforma, el Ejecutivo podrá mandar dos iniciativas al Legislativo por Periodo, las que tendrán que ser discutidas, dictaminadas y votadas en 30 días, de no ser así, se aprobaran de modo automático, sin mayor trámite y en los términos en que fueron presentadas. 

Lo anterior genera equilibrio entre los poderes y la definición de una agenda nacional prioritaria, así como vinculación, comunicación, diálogo y construcción de acuerdos, entre el Legislativo y el Ejecutivo y entre las diversas fuerzas políticas. 

Por otro lado, con las reformas al 35 constitucional, nacen nuevas prerrogativas para que el ciudadano pueda acercarse más a la toma de decisiones, como la consulta popular. 

Así se genera el derecho de los ciudadanos a la participación en la toma de decisiones, en este caso mediante el voto en las consultas populares convocadas por el Presidente de la República o por una tercera parte del Congreso o por 2% de la lista nominal de electores, aunque desafortunadamente esta última modalidad tiene como limitante el tener que ser aprobada por la mayoría en ambas cámaras. 

Sin duda alguna lo más atractivo de esta figura es que cuando la participación en las consultas populares alcance el 40% de los ciudadanos inscritos en la Lista Nominal de Electores, la consulta será jurídicamente vinculante, lo que permitirá que la ciudadanía prácticamente legisle.

Evidentemente a la consulta popular se le establecieron diversos límites, como son los temas de derechos humanos, las reformas en materia electoral, los presupuestos de ingresos y egresos, la seguridad nacional y la estructura orgánica de las fuerzas armadas, pero aun así es una gran herramienta para incluir al ciudadano en la toma de decisiones. 

Con la iniciativa ciudadana y la consulta popular se crea un contrapeso a las funciones del Legislativo, ya que se vuelve más probable que los legisladores introduzcan ciertas iniciativas que el sistema de partidos hoy por hoy no les permite formular, pues de no hacerlo, es probable que se active una iniciativa y con ello el papel de la Cámara quedaría en entredicho. 

Del mismo modo estas figuras sirven para mostrar el verdadero sentir de los ciudadanos, ya que muchas veces los legisladores presentan, discuten y aprueban leyes o reformas asegurando que responden a los intereses del pueblo y muchas veces no es así. Por lo anterior, con la incorporación de estas figuras, las decisiones que se toman tendrán una enorme legitimación social y nos acercarán más a la construcción de una democracia efectiva.

Ciertamente con estas figuras se corren diversos riesgos, como ya lo vimos con la iniciativa preferente, donde las mayorías legislativas pueden imponerse y aprobar leyes que son de poco interés nacional o benefician solamente a diversos sectores de un modo más rápido y sin que se pueda evitar. Por otro lado, con la consulta popular se corre el riesgo de que ésta se vuelva un instrumento de los diversos partidos y/o grupos de interés, que usarían estos mecanismos para legitimar leyes de poco interés público. Pero para que esto no suceda, los ciudadanos debemos de ser vigilantes y hacer operar estas figuras en nuestro beneficio. No es fácil, pero en democracia nada lo es.

David Agustín Belgodere
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lunes, 12 de noviembre de 2012

Reforma Política: Iniciativa ciudadana

Tras el temor de que Peña Nieto no pudiera tomar protesta y con el fin de poder tener otra sede para poder hacerlo, el peñismo en las diversas cámaras y en los congresos locales priistas, por fin aprobó, a finales de julio de 2012, la Reforma Política, la cual había sido constantemente obstaculizada por el PRI en la anterior legislatura.

Con la aprobación de estas reformas el Presidente de la República podrá rendir protesta aún en situaciones de crisis, pues da dos opciones para la toma de protesta, que son: el Palacio Legislativo de San Lázaro, en sesión de Congreso General, o en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con estas reformas también se aprobaron figuras como: las candidaturas independientes, la consulta popular, la iniciativa ciudadana, la iniciativa preferente y la sustitución presidencial en caso de ausencia absoluta y, por último, se le otorga al Senado nuevas facultades de ratificación de los titulares de los órganos reguladores del Estado, como son la Comisión Federal de Competencia (COFECO), Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), entre otras.

Ciertamente quedaron pendientes diversos temas, como: la elección consecutiva de ediles, diputados locales y federales, senadores y jefes delegacionales, el aumento del umbral de votos para conservar el registro y acceder a la representación proporcional, el sistema de elección presidencial bajo el esquema de mayoría absoluta, la iniciativa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el veto parcial de leyes y del Presupuesto de Egresos de la Federación y la revocación de mandato.

Independientemente a los pendientes de esta reforma, que habrán de incorporarse más adelante a nuestro marco normativo, las adhesiones, como la iniciativa ciudadana, son positivas y pueden darle más fluidez a nuestra democracia.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su atículo 71, establecía que los únicos actores que podrían llevar iniciativas al Congreso, con el fin de crear, modificar o derogar leyes, eran el Presidente, los legisladores federales y los Congresos locales. Dicha situación sólo seguía ocurriendo en 5 de los 18 países de América Latina, ya que en 13 de ellos sí existía la iniciativa ciudadana. Lo anterior limitaba al ciudadano, ya que éste tenía que acudir a su diputado para llevar sus inquietudes al Congreso.

Lo anterior generaba que la agenda de los partidos no necesariamente viera por los intereses de la sociedad y que, además, éstas pasaran varios filtros, que eran: el apoyo de una bancada, la burocracia legislativa en comisiones y, después, la aprobación del Pleno. Con la aprobación de la iniciativa ciudadana, cualquier mexicano que obtenga el apoyo del 0.13% de la población expresado en firmas, podrá formular una propuesta e iniciativa de Ley.

Con lo anterior, el ciudadano ejerce su derecho a presentar iniciativas, sin pasar por los filtros partidistas y por la burocracia legislativa, con lo que se podrán introducir temas a la agenda legislativa, que difícilmente podrían haber sido incluidos y, en consecuencia, las decisiones del Congreso respecto a estas iniciativas tendrán mayor legitimidad, ya que llegan con un fuerte respaldo popular, pues nacen en la ciudadanía y no en las cúpulas partidistas.

Sin duda alguna la iniciativa ciudadana será un buen mecanismo para que los ciudadanos incorporen a la agenda legislativa sus intereses y propuestas, con el fin de que el Congreso legisle a su favor y no al servicio de las cúpulas partidistas. Así el Congreso será más cercano a los ciudadanos, podrá generar leyes que realmente operen en su beneficio de sus representados, podrá ser factor de un cambio profundo y sustancial, tendrá en la crítica un medio para mejorar las cosas y podrá legislar siempre anteponiendo el bienestar de los mexicanos. Sin duda alguna, un muy buen mecanismo incorporado a nuestra legislación.

David Agustín Belgodère
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