martes, 7 de octubre de 2008

La problemática económica actual.

Para los que leímos la semana pasada a Zamarripa en el periódico Reforma (Columna el Catarrito), los que leímos a Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, en la entrevista que dio el 21 del pasado mes a “El País” o los que escuchamos el discurso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirshner, el pasado 23 de septiembre ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero sobre todo, aquéllos que sufrimos día con día el aumento de los precios, nos percatamos de las dificultades que enfrentan los mercados del mundo.

Joseph Stiglitz advertía que el fenómeno actual, la recesión económica que estamos viviendo, es el equivalente en nuestro sistema de lo que fue la caída del Muro de Berlín para los soviéticos. La Presidenta Fernández de Kirshner decía que estamos enfrente al mayor acto de intervención estatal en la economía mundial, con el rescate de la banca estadounidense.

Quizás estas aseveraciones deban ser tomadas con cautela, pero lo que si es un hecho es que, aunque nuestra economía no esté del todo bursatilizada, el impacto de la caída de la Bolsa de valores, un 9.2% en dos días, nos mostrará sus consecuencias en el mediano plazo. Al día de hoy solamente los especuladores han padecido sus consecuencias, de menos en nuestro país.

La caída de las bolsas equivaldrá a un aumento en las tasas de interés, ya que las empresas dejarán de vender sus papeles y de emitir obligaciones, con lo cual obtienen dinero barato (para decirlo de algún modo), a diferencia que en los bancos, pues solamente les cuesta la primera emisión de mencionados papeles y no los costos que conlleva un préstamo bancario. En consecuencia, los costos de los productos subirán y con ello los precios de las mercancías.

Hoy se nos dice que aquella fase de: “cuando a los Estado Unidos les da gripa, a Latinoamérica le da pulmonía”, ha resultado mentira, y quizás hasta ahora es cierto, pues nuestras economías no han sufrido decrecimientos reales como otras, simplemente no han crecido a los niveles esperados. Independientemente a lo anterior, hoy vimos la grave caída de las bolsas en nuestra amada Latinoamérica, por desgracia las consecuencias de estas caídas no las hemos visto y no sabemos de qué magnitud serán.

Esperemos que la inyección de 700 mil millones de dólares en compra de cartera inmobiliaria y de activos financieros y de apoyo a los préstamos interbancarios que el Gobierno de los Estados Unidos aprobó, así como el anuncio de posibles rescates bancarios por parte de la Unión Europea, ayuden a recobrar la confianza de los mercados. Independientemente a esto, es claro que nuestra economía y gobierno fueron más cautelosos, tomando provisiones anticipadas, por lo cual esperamos que la gripe que se espera no se vuelva una bronquitis, pues desde la caída del mercado inmobiliario en los Estado Unidos de América el mundo vive a la expectativa de lo pueda pasar.

Independientemente a los descalabros que puedan venir, la realidad es que la economía norteamericana rompió varias de sus reglas desde la absorción de las gigantes inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac, y más ahora con el rescate de su banca. Esperemos que el mundo y sus habitantes sufran lo menos posible en esta crisis y que los problemas económicos que vamos a enfrentar no se materialicen en los indicadores de pobreza y pobreza extrema.

Es cuanto.

David Agustín Belgodere “Bogus